Yo soy Icaro,
aquel que por intentar rozar el sol con los dedos
sus alas unidas con cera derritió y probo el sabor del suelo,
en la caída se fracturaron todas mis ilusiones,
se quebraron mis esperanzas para siempre,
sufrí un coma profundo sin retorno en mi mente.
No he recuperado las ganas de ponerme de pie
ahora vivo reptando,arrastrando por el suelo
mi misera existencia,pidiendo clemencia,
dandome lastima de mi mismo,
al filo del abismo,solo en la mas absoluta soledad.
Jamas he tenido la valentía de intentar volver a volar
de mirar al cielo,hoy mi mundo es de hielo,
gélido como el glaciar polar que tengo por corazón.
Los años pasan y mis vivencias se basan en ver pasar la vida
mientras espero el invento de algún fármaco imposible que pueda curar mi herida,
pobre vagabundo que busca a ciegas encontrar su lugar en el mundo.
Convierto mis plegarias en letanías,solo,igual que rezo Jesús en el huerto
la muerte no me asusta,total hace lustros que ya estoy muerto.
1 comentario:
Claro. Lo peor de Ícaro no es la caída sino la pérdida de la ilusión por intentar de nuevo el vuelo.
Nunca es tarde para quien lo sabe y persevera.
Abrazos.
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