miércoles, 18 de noviembre de 2009

La observo sin que ella se sienta espiada
y no me creo tanta belleza de forma tan bien simplificada.

Podría quererla el resto de mi vida así sin recibir nada a cambio
solo ese cuarto de hora donde noto que el alma se me enamora,
que absurdo tan cerca y tan lejos de ti a la vez.

A veces te robo el aroma de tu espacio
y me lo bebo hasta que el viento me lo arrebata.

Eres dueña de mis sueños y me haces sentir ganas de asesinar a Cupido
bien se merece la muerte si mi suerte ya está echada respecto a ti.
Hay siempre un momento del día en que deseo
abandonar esta locura que por ti poseo.
Es mas fácil descolgar una a una las estrellas del firmamento
que poder decirle a ella lo que yo siento.
La amo y por mas que la llamo no me escucha,
solo habrá un perdedor un adicto al desamor en esta maldita lucha.



"Princesa que besa otras bocas
ay! si te dijera niña lo que me provocas"

2 comentarios:

ybris dijo...

Espiar sin que se note.
Signo claro del amor que se tiene.
Prueba exacta de saber lo que nos falta.

Abrazos.

Taller Literario Kapasulino dijo...

Hermoso final para un relato muy bello.