martes, 8 de marzo de 2011

Gala

Gala necesita un poema que la cure del frío, algo difícil si no quiero morir
derramando mis penas en esta empresa,
sin animo de plagiar a Rubén Darío, pero no puedo evitar referirme a sus labios de fresa.

Porque de su boca salen todas las verdades, las que duelen y las que pueden curar, la mayor guerrera en tiempos de guerra y que coño también las tigresas a veces necesitan llorar.



Por lo que se fue,

por lo que no volverá

por el tiempo perdido

por la ultima ficha sin apostar.



Por el miedo y la duda

por lo que vendrá,

por quemarse con fuego

por dejarse quemar.

Por no saber si existió aquello que añora

por añorar aquello que no sabe si existió,

por lo que se perdió en la ultima batalla

por todo lo dulce y amargo que vivió.

Mañana saldrá el sol para ti, aunque sea a punta de pistola
seré terrorista para la causa de tu felicidad si con ello consigo quitarte el miedo a estar sola.
Te quiero Gala y jamás podré dejar de hacerlo
ocupas de mi vida todas las horas
que pena cielo que no puedas verlo.

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