Cuando conocí el amor,
no estaba preparado para verlo,
jugué con el sin saber evitarlo,
sentí que lo vivía sin creerlo,
pensé que no podía demostrarlo,
creí que lo tenia sin tenerlo,
y se murió entre sus dedos,
sin esperarlo.
Y cantaron los pajaros
de la soledad marchita
y sobraron las lágrimas
que siempre aparecen
cuando mas las necesitas.
Y deje de pensar en mi futuro,
mi obsesión fue en mi recuerdo
detenerte,
Y pagar cada día la agonía,
de saber que nunca mas podría verte.
Dolar.
3 comentarios:
a veces el amor nos aborda por detrás y no podemos verlo hasta cuando se va... después queda el lamento del pájaro, soledad que recuerda...
bonito...
Muy bonito, como todo lo que viene de ti.
Un beso
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